El gas natural y el sistema de distribución

El gas natural se utiliza en España a nivel doméstico, industrial y comercial, y el incremento en su uso, para sustituir otros combustibles más contaminantes, es clave para poder alcanzar los compromisos ambientales fijados por la Unión Europea y el acuerdo del clima de París.

Fundamentalmente, el gas natural llega a España mediante gasoductos internacionales o barcos gaseros, donde se transporta en forma de gas natural licuado.

Una vez que el gas natural llega a las plantas de regasificación, situadas en zonas cercanas al mar, se convierte de nuevo en gas natural en forma gaseosa y es distribuido a través de gasoductos.

La red de distribución está formada por más de 11.000 km de gasoductos y destacan además otros puntos estratégicos para la operación del sistema:

  • Seis terminales de GNL
  • Tres almacenamientos estratégicos: se utilizan para mantener una reserva estratégica de gas en España, en caso de que surja algún conflicto o catástrofe natural que ponga en peligro el suministro habitual
  • Seis conexiones internacionales que unen al Sistema Gasista español con Francia, Portugal y el norte de África: garantizan la unión de sistema de gas natural de España con el resto de países del entorno.

Para garantizar el funcionamiento de la red, el sistema de distribución de gas cuenta con 18 estaciones de compresión y una serie de instalaciones y sistemas para garantizar la seguridad y el suministro, tales como centros de transporte, estaciones de regulación y medida y puntos de conexión a la red, que permiten la correcta distribución primaria del gas por el territorio nacional.

 

La red de gasoductos

Los gasoductos que distribuyen el gas a lo largo del territorio, formando la red principal de transporte, trabajan a una presión de distribución elevada, para reducir el coste de transporte, las pérdidas debidas a la fricción y reducir al máximo el tamaño requerido en las tuberías.

Estos gasoductos, posteriormente, pasan a distribuir gas natural a otra red de menor tamaño y que trabaja a menor presión, llegando a los puntos de consumo principales: estos gasoductos constituyen la red de distribución. A partir de aquí, el gas natural puede ser directamente consumido, en el caso de grandes consumidores de tipo industrial, o distribuido en pequeñas redes hasta el usuario final, como viviendas, comercios o industrias. La red está mallada (cada punto está abastecido por más de una rama) de forma que se garantiza la máxima garantía de suministro en caso de avería o mantenimiento en un algún punto de la red.

  • El acceso al gas natural en zonas alejadas de la red

El contar con una instalación de consumo en un punto donde no llega la red de distribución de gas natural ha dejado de ser una barrera para poder acceder al uso de un combustible tan ventajoso.

Las soluciones basadas en gas natural licuado (GNL) permiten que se pueda abastecer prácticamente cualquier zona, sin necesidad de contar con suministro mediante gasoducto.

En este caso se instala una planta de gas natural licuado en la zona a abastecer, que puede ser, por ejemplo, una pequeña localidad, una industria o un establecimiento hotelero. Los camiones de suministro de gas natural licuado abastecen unos tanques donde el gas es almacenado. Posteriormente se regasifica el gas (pasa a ser otra vez gaseoso) y se distribuye al punto final de consumo, por ejemplo, una sala de calderas. Esta solución permite que las empresas puedan acceder a un combustible que reduce su coste de operación y mejora sus parámetros ambientales.

Guía de Calderas