España ya es el segundo país en el mercado de energía fotovoltaica. Un tipo de energía muy fiable, segura, limpia y rentable a largo plazo.

“Utilizar el sol para nuestra vida diaria”. Hace unos años esta frase sería más propia de una película de ciencia ficción que de una realidad. Sin embargo hoy en día ya hay muchos lugares que funcionan gracias a la energía solar fotovoltaica. Aprovechar esta energía se ha convertido en uno de los grandes retos para este siglo, especialmente en zonas donde el sol es abundante.

Un ejemplo a seguir lo constituyen países como Alemania, donde se han hecho cuantiosas inversiones para aplicar este tipo de energía, no sólo en empresas e instituciones públicas sino también, y cada vez más, en los hogares.

El despegue de la energía solar fotovoltaica comenzó en España en el año 2005, pero el salto mayor se ha dado en 2006 y sobre todo el 2007. Según palabras de Tomás Díaz, Director de comunicación de la Asociación de la Industria fotovoltaica (ASIF): “El desarrollo de este tipo de energía en España ha sido espectacular en los últimos años. En este momento somos el segundo mercado por detrás de Alemania en energía fotovoltaica”. Algunos datos respaldan estas afirmaciones, como por ejemplo que la inversión en energía fotovoltaica superó los 5.000 millones de euros el año pasado en nuestro país, el volumen de negocio alcanzó los 7.800 millones de euros y ya se han creado en torno a 26.000 puestos de trabajo directos e indirectos en torno a esta industria.

Hay previsiones que indican que para el año 2020 el sistema eléctrico español tendrá alrededor de 20.000 megawatios fotovoltaicos instalados, lo que se traduce en un 20 % del incremento de la demanda desde ahora hasta 2020. Según estos datos una quinta parte de la energía que van a consumir los hogares podría ser la energía fotovoltaica. “También hay previsiones que indican que para el año 2012 la energía fotovoltaica va a ser competitiva con el gas natural. Pensamos que la fecha es un poco exagerada, pero sí creemos que ocurrirá un poco más adelante”, señala Tomás Díaz.

 

Ventajas de la energía solar fotovoltaica

Los sistemas de energía solar fotovoltaica tienen la capacidad de trasformar la energía solar en energía eléctrica de manera completamente autónoma. Esta es una indudable ventaja, ya que hace que se pueda prescindir del suministro de red, con las averías y subidas de tarifa que ello conlleva.

Se puede añadir otra ventaja a la autonomía si tenemos en cuenta las zonas ruralesalejadas que hay en todo el mundo, lugares donde es complicado que lleguen las redes eléctricas. Teniendo en cuenta la independencia que tiene de las redes eléctricas convencionales, la energía solar fotovoltaica se convierte en la única opción posible para poder electrificar esas zonas aisladas. “En los países en vías de desarrollo en muchos casos es la única solución viable para llevar electricidad a zonas aisladas donde viven miles de personas”, comenta Tomás, “Esto permite tener una nevera para las vacunas o un repetidor de una antena de comunicaciones para que funcionen los teléfonos. También permite realimentar una bomba para sacar agua de un pozo. Cosas realmente necesarias en estos países”.

Es un tipo de energía muy fiable, segura, limpia y rentable a largo plazo, ya que las placas suelen tener un precio inicial muy elevado que luego se rentabiliza con el uso. “Dentro de pocos años va a ser rentable cada vez a menor plazo y llegará un momento en el que sea rentable directamente. Además no presenta ningún inconveniente, es una energía normal y corriente que lleva funcionando bien muchos años, por eso podemos asegurar que es completamente fiable”, apunta Tomás. “Es la forma más sencilla de producir electricidad y es la más limpia dentro de las renovables, ya que el único impacto ambiental reside en la fabricación del producto”.
La energía solar fotovoltaica de uso doméstico

 

En España el uso de este tipo de energía en los hogares es todavía bastante reducido, si bien hay ya algunos ejemplos que se han implantado con éxito en algunas partes del país. “El problema actual reside en las barreras administrativas que existen al respecto”, apunta Tomás, “ya que cuando un particular quiere conectar la instalación en su casa, la regulación española le obliga a darse de alta en la actividad económica y tiene que empezar a funcionar como una empresa. A muchos particulares ésto les supone una barrera insalvable”.

Sin embargo se está negociando un nuevo marco regulatorio con el gobierno con el objetivo de potenciar la incorporación de la energía fotovoltaica a la edificación. En este caso la energía se consumiría inmediatamente debajo de donde está el panel, con lo que se puede hablar de “microgeneración”.

Ya existen algunos ejemplos de microgeneración como los parquímetros, los teléfonos de emergencia de las carreteras, algunas farolas o las antenas de repetición de la televisión…”Con respecto a ésto hay una anécdota curiosa que sucedió en Barcelona en el apagón del verano pasado”, apunta Tomás, “todo había dejado de funcionar menos los parquímetros. Esto enfadaba mucho a la gente ya que, a pesar de todo, tenían que seguir pagando el aparcamiento. No sabían que seguía en marcha porque funciona con energía solar fotovoltaica y  por ello el apagón no le afectaba”.

Si el uso de este tipo de energía se comienza a generalizar en los hogares también sería un punto muy positivo para todo el sistema eléctrico. “El punto álgido de demanda ahora mismo está en el mediodía de los meses de verano, debido al uso del aire acondicionado. Precisamente en este momento es cuando más se va a producir esta energía fotovoltaica gracias al sol y eso descargaría mucho las líneas. Así habría mucho menor riesgo de apagones, se iba a abaratar el coste de la electricidad y sobre todo se iba a conseguir mayor respeto con el medio ambiente al haber menos emisiones de CO2”, explica Tomás Díaz.

El único inconveniente que tiene una instalación solar es que la producción del panel es muy cara, pero tiene una esperanza de vida de 40 años, por lo que a la larga resulta mucho más rentable. Según Tomás Díaz “hay que incentivar el uso de esta energía, porque la amortización del panel no se hace rentable hasta después de 10 años”.

Hay que tener en cuenta también que el impacto visual es nulo porque ya hay, por ejemplo, tejas fotovoltaicas en las que el cubrimiento de la teja ya tiene los materiales fotovoltaicos adheridos, fundamentalmente silicio amorfo o silicio flexible. También están comenzando a fabricarse paneles de cristal fotovoltaicos y vidrieras de colores con las que se pueden hacer juegos de luces. “La incorporación de la fotovoltaica a la edificación es algo que se está desarrollando más en otros países que en España.”, añade Tomás, “cada vez hay más aplicaciones para permitir que se incorpore. De hecho en algunos países esto se ha convertido en un aspecto fundamental de visión empresarial”.

Cuando un mercado crece y se desarrolla, cada vez cuesta menos la unidad de producto y el resultado es una tecnología que cada vez tiende a ser más rentable. Esto es lo que ocurrirá con la energía solar fotovoltaica, o al menos lo que los expertos esperan. Sea como sea ya existen previsiones que ponen a este tipo de energía en las primeras posiciones. Y es que, como explica Tomás Díaz: “Al final del presente siglo más del 70% de toda la energía del planeta será fotovoltaica. Por ello la vuelta que tiene que dar el sistema energético tiene que ser enorme”.