El Sol es la estrella que sirve de guía a los planetas de nuestro sistema para girar, y que hace que la vida en la Tierra sea posible. Hoy queremos hablarte de la estructura del Sol y sus características, para que entiendas cómo las aprovechamos.


El Sol: la base de la vida

Se formó hace 4.5 billones de años, a partir de las nubes de gases interestelares, y está compuesto principalmente por hidrógeno y helio. Tiene un radio aproximado de 695.500 kilómetros, y está a unos 150 millones de kilómetros de la Tierra.

Su mezcla de gases está a temperaturas y presiones muy elevadas, por eso los componentes del Sol se fusionan provocando reacciones nucleares. Las predicciones de los expertos auguran que la vida del Sol se prolongará unos 5 billones de años más, y a partir de ese momento las reacciones se reducirán. El Sol se hará más grande y se convertirá en una gigante roja.

Pero su metamorfosis no acaba ahí. Poco a poco, irá ganando peso y se convertirá en una enana blanca que se enfriará dentro de un trillón de años terrestres, poniendo fin a la vida del sistema solar tal y como la conocemos.


¿Cuál es la estructura del Sol?

En nuestra estrella, las reacciones que se producen emiten grandes cantidades de luz y calor que se lanzan al exterior en forma de radiación electromagnética. Estas son sus partes:

  • Atmósfera: Se divide a la vez en dos grandes zonas: la corona y la cromosfera. La corona es la parte más exterior, la que es visible desde la Tierra. Tiene una densidad menor que la atmósfera terrestre, y está formada por hidrógeno y helio. Además, tiene un espesor variable de algunos millones de kilómetros con una temperatura de 107 grados Kelvin. El plasma que se genera en esta zona es retenido por los campos magnéticos que se crean por la radiación interna del Sol. Así, cuando cierta cantidad de plasma escapa a estos campos magnéticos se producen los vientos solares, que provocan interferencias y pérdidas de señal en equipos terrestres. Por otro lado, la cromosfera tiene un espesor de entre 6.000 y 14.000 kilómetros y está constituida fundamentalmente por hidrógeno a muy baja densidad. La temperatura  en esta zona varía entre los 10.000 K y los 36.000 K.
  • Fotosfera: Está formada por metales en estado gaseoso y tiene un espesor de unos 400 kilómetros. La temperatura media de la zona es de 6.000 K y es la capa donde podemos ver erupciones que alcanzan alturas de 40.000 km, junto con las conocidas llamaradas solares, que son más pequeñas pero mucho más brillantes. Estos fenómenos son los causantes de las auroras boreales y emiten grandes cantidades de energía y partículas.
  • Entre la fotosfera y el núcleo se distinguen otras dos áreas importantes: Una llamada convectiva, en la que se transporta energía desde el interior del Sol hacia la fotosfera por convección y una segunda capa llamada radiactiva, en la que el transporte de energía se produce por radiación.
  • Núcleo: Tiene un diámetro de 600.000 kilómetros, y es la fuente de toda la energía del Sol. Aquí es donde tienen lugar los procesos de fisión nuclear, que se produce en las condiciones adecuadas de presión y temperatura, aunque con cierta lentitud, gracias a lo cual la estrella no explota.


¿Conocías toda esta estructura del Sol? Como ves, tiene distintas partes, cada una con un cometido, gracias a las cuales podemos obtener la energía necesaria para la vida en nuestro planeta.

 

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