Una iniciativa de la Agencia Energética de Pamplona que nace con el objetivo de ahorrar gastos económicos y energéticos, además de fomentar la eficiencia entre los más pequeños.

Las escuelas son un buen lugar para experimentar, para aprender a hacer aquello que quizá no se haya hecho antes, para sacar hacia adelante proyectos que fuera, en la calle, podrían no funcionar. Esa es una de las razones que impulsó la creación de la “Red de los colegios fotovoltaicos”, centros escolares que utilizan el sol como fuente de energía en su vida diaria.

Esta red de colegios forma parte de las iniciativas de la Agencia Energética de Pamplona, que empezó a funcionar en 2001 como un servicio integrado en el ayuntamiento. El ahorro y la eficiencia energética, la implicación del municipio en el uso de las energías renovables y la sensibilización de la sociedad con respecto al consumo son sus objetivos prioritarios.

Siguiendo estas pautas en 2001 entró en funcionamiento la primera instalación solar fotovoltaica en un centro escolar. Hasta ahora son 17 las escuelas que funcionan gracias a esta energía. Un dato trascendente si tenemos en cuenta que cada año el sol arroja sobre la tierra cuatro mil veces más energía que la que se consume. Esta fuente energética está poco explotada en relación a sus posibilidades.

Juan Luis Sánchez de Muniain, Concejal Delegado de Urbanismo, Vivienda y Desarrollo sostenible del Ayuntamiento de Pamplona explica cuáles fueron los orígenes de esta aventura: “Había un interés especial por incorporar nuevos hábitos en torno al desarrollo sostenible y la manera de hacerlo era ir a los sectores de población más jóvenes. Nuestro objetivo es precisamente ese, que los chavales vayan conociendo y familiarizándose con el uso alternativo de la energía fotovoltaica, su funcionamiento y las posibilidades que ésta tiene, como una actividad más dentro de su formación”.

Y así fue como comenzaron a implantarse en los colegios las instalaciones solares fotovoltaicas. “En cada colegio hay un monitor que informa en tiempo real de la radiación que reciben las placas solares que tienen instaladas en el tejado, la potencia producida, la potencia acumulada, la temperatura que alcanza y resume los datos de la cantidad de CO2 que se está evitando producir a lo largo del curso”, apunta Juan Luis, “para que los alumnos puedan entenderlo mejor indica incluso el equivalente en árboles que sería necesario poner para servir de sumidero a ese CO2 que se hubiese producido si no se hubieran instalado estos paneles”. Los monitores cuentan también con pulsadores que responden a preguntas generales sobre la energía o a consultas medioambientales de los alumnos.