El consumo eléctrico que se produce en cualquier vivienda, industrias o local comercial, así como el coste económico asociado, es una variable clave para supervisar los costes totales en cualquier sector, también a nivel doméstico.

En los últimos años se han producido un incremento considerable y constante en la tarifa eléctricas. Según informes oficiales, de la CMNC, en el periodo 2003 – 2015 la electricidad para un consumidor doméstico medio, que podemos tomar como referencia, se ha incrementado un 83,2%.

 

La medición energética como primer paso hacia el ahorro

Para poder implantar medidas de ahorro energético, y por lo tanto económico, es imprescindible conocer el patrón de consumo. Existen muchas soluciones energéticas que pueden utilizarse para controlar los consumos y poder, de esta forma proponer medidas de mejora.

Uno de los sistemas más utilizados y que requieren una inversión más reducida, aportando un gran valor añadido, es la utilización de medidores de consumo eléctrico. Cada vez es más viable fabricar dispositivos electrónicos sofisticados a bajo precio, lo que ha popularizado los medidores energéticos a costes contenidos. Un medidor de consumo eléctrico es un dispositivo que suministra información sobre la cantidad de energía que consume un equipo o instalación. La medición de la electricidad consumida se realiza mediante un sensor colocado en los conductores que alimentan la instalación. Se utilizan equipos, llamados transductores, que miden la intensidad de la corriente y, conociendo la tensión de alimentación, se puede obtener la potencia consumida en cada instante. De este modo obtenemos la potencia instantánea en la instalación (kW) y multiplicando por el tiempo de medición obtenemos la energía (kWh).

 

Tipos de mediciones

Se pueden realizar mediciones individuales, es decir, de los consumos de un solo equipo (un electrodoméstico, por ejemplo) o mediciones de consumo total de una instalación realizando la medición en la derivación individual del consumidor.

Existen medidores específicos para instalaciones monofásicas, que son la mayoría de las instalaciones domésticas y en pequeños comercios, y medidores trifásicos, orientados a consumos industriales o del sector terciario.

Los medidores pueden ser fijos (conectaos de forma continua) o portátiles, usándose en este caso para mediciones puntuales. Estos equipos portátiles usan, generalmente, medidores de intensidad tipo pinza, que permiten una instalación rápida, sencilla y sin necesidad de interrumpir el suministro.

Estas pinzas, llamadas pinzas amperimétricas, deben poder abrazar los conductores de alimentación de los circuitos, accediéndose para ello al cableado de la caja de protecciones de la cabecera de la instalación.

La visualización y registro de los datos puede efectuarse mediante una pantalla situada en el aparato o bien usando un cable físico o mediante una conexión inalámbrica tipo bluetooth o wifi.

 

Funciones adicionales de los medidores energéticos

Este tipo de dispositivos pueden tener mayores funcionalidades, que resultan muy útiles para un control energético efectivo.

  • Histórico de datos y funciones de análisis

Se podrá acceder en muchos casos a un histórico de datos que permita su descarga o estudio para realizar un análisis exhaustivo de los consumos de los distintos periodos, las puntas de corriente o los periodos de inactividad. Si además se permite la introducción de datos sobre la tarifa eléctrica elegida, se obtendrán datos sobre los costes en tiempo real y costes acumulados para diferentes periodos. Hay dispositivos avanzados que se conectan a los smarthphones y otros dispositivos móviles y facilitan la gestión sencilla de los medidores e incluso permiten interactuar de forma sencilla con las instalaciones, como por ejemplo facilitando el encendido y apagado de equipos o puntos de luz.

  • Utilidad para el ahorro

Por sí mismos estos dispositivos no reducen el consumo de energía, pero proporcionan información relevante sobre los consumos que se realizan, sus características y su coste.

Estos datos, una vez procesados y analizados, permiten establecer un plan de funcionamiento de cargas para realizar los consumos necesarios en los periodos más beneficiosos en función de la tarifa elegida en cada momento, con el consiguiente ahorro económico. Por ejemplo, a nivel doméstico, se pueden programar los electrodomésticos en las horas de menor coste. En entornos industriales o comerciales, las medidas de ahorro deberán basarse en otras herramientas energéticas como la selección de la tarifa más adecuada o la selección de equipos de menor consumo.

Otra de las utilidades derivadas del conocimiento de los consumos instantáneos de las cargas es la de detectar posibles averías antes de que se produzcan, al detectarse intensidades de consumo anormalmente altas o anómalas.

 



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