En España el gas natural representa una de las principales fuentes energéticas, tanto para la generación de electricidad como para el uso directo en sistemas de calefacción e industrias, mayoritariamente. El gas natural llega hasta los diferentes puntos de consumo (industrias, centrales eléctricas, edificios) usando una red de transporte, constituida por los grandes gasoductos que vertebran la red nacional, y distintas redes de distribución que llegan hasta el cliente final. El sistema es gestionado por la entidad ENAGAS, que se encarga de supervisar el transporte, gestionando adecuadamente el sistema. La red de gasoductos con que cuenta ENAGAS supera los 11.0000 kilómetros.

Para aportar mayor seguridad se usa una estructura de red mallada (múltiples conexiones en forma de malla entre diferentes puntos) que cubre la práctica totalidad de la superficie de España, garantizando la seguridad y la calidad de suministro. Además, el sistema cuenta con 18 estaciones de compresión y 416 estaciones de regulación y medida.

España no produce gas natural. Actualmente se están explorando algunos yacimientos, pero estos no son explotables actualmente. Para importar este combustible se usan 6 plantas de regasificación, situadas en los principales puertos marítimos. Esta red de plantas de gasificación se verá ampliada en breve al ponerse en servicio dos nuevas plantas. Para garantizar el suministro en caso de necesidad existen tres almacenes estratégicos, situados en el subsuelo. El gas consumido en España proviene mayoritariamente de Argelia, y es suministrado a través del gasoducto MEDGAZ que llega a Almería. Otra parte importante del gas proviene de Marruecos, usando el gasoducto que enlaza con Tarifa, y el resto del gas natural llega vía marítima a las planta regasificadoras procedente de Noruega, Catar, Nigeria o Trinidad y Tobago.

 

El gas natural en Europa

La producción de gas natural en el resto de países europeos está muy por debajo de las necesidades de consumo actuales y procede fundamentalmente de Rusia (27%), Noruega (21%) y Argelia (8%). Rusia es un proveedor estratégico ya que de él dependen de forma exclusiva Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania, que no tienen diversificado su abastecimiento. Alemania y Polonia obtienen el 50% de su gas natural de los gasoductos provenientes de Rusia. Rusia provee a Italia de 1/3 del gas que consume y a Francia de aproximadamente un 20%.

El gas ruso entra en Europa por Ucrania y Bielorusia a través del gasoducto Yamal Europa y por el Mar Negro mediante el gasoducto Blue Stream. El gasoducto North Stream llega directamente a Alemania por el Mar Báltico. Actualmente se está diversificando el suministro mediante la construcción prevista de gasoductos que atravesarán Turquía, llamado Trans Adriatic Gas Pipeline. Esto permitirá diversificar el abastecimiento y mejorar la dependencia de los países europeos del gas natural procedente de Rusia. Esta dependencia casi exclusiva ha producido problemas de suministro en Europa durante diferentes crisis políticas entre Rusia y países vecinos del antiguo bloque soviético.

 

Aumento de las interconexiones

El incremento de las interconexiones gasistas entre la península ibérica y el resto del continente europeo, a través de Francia, es una cuestión estratégica para España. España posee una situación que le permite poder actuar como enclave estratégico para el suministro en Europa.

Todo el gas natural que se consume en España es importado de terceros países, tal y como se ha indicado anteriormente. Al contar con un suministro diversificado, mediante gasoductos y vía marítima, el mercado español es un excelente proveedor para el resto del continente. Pese a esa situación estratégica es imprescindible contar con grandes infraestructuras que permitan conducir ese gas natural hasta los consumidores del resto de Europa. El mejorar la interconexión con nuestro vecino francés no es tanto una necesidad técnica como una ventaja competitiva que permitirá exportar combustible a los países que lo necesiten, mejorando los niveles de seguridad de suministro y la competitividad del mercado.

 

 
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