La climatización representa una gran parte del gasto energético en el sector servicios, para hoteles, residencias, edificios de oficinas y centros comerciales es básico proporcionar unas buenas condiciones de confort. 

Aunque existen sistemas más caros y más baratos, una variable muy importante es la forma en que se hace uso del sistema de climatización, por lo que haciendo un uso consciente se pueden lograr ahorros sustanciales.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía edita una guía para realizar un uso responsable y eficiente muy recomendable. Algunos de sus consejos son los siguientes:

  • Es imprescindible contar con un termostato, o varios termostatos dependiendo del grado de compartimentación de nuestro sistema de climatización. Dependiendo del tipo de actividad o sector puede ser conveniente la instalación de programadores horarios o de sistemas automáticos de control de presencia. En este último caso se tendrán en cuenta las inercias del sistema, evitando entrar en arranques y paradas consecutivas que disparen los consumos energéticos.

  • La temperatura ideal para un estado confortable en invierno está entre los 19 y los 21ºC. Esta debería ser la temperatura de consigna de nuestro termostato. Cada grado de aumento en esta temperatura incrementará el gasto alrededor de un 7%. Se tendrán en cuenta que estas temperaturas pueden variar en función de las actividades desarrolladas en los centros de trabajo.

  • Durante la noche es suficiente mantener una temperatura media que se sitúe entre los 15 y 17ºC, dependiendo de las actividades que se realicen en este tipo de horarios.

  • Para lograr una mayor eficiencia del sistema es más conveniente mantener una temperatura constante durante el tiempo de encendido que aplicar golpes de calor puntuales seguidos de paros del sistema.

  • No sirve de nada climatizar las estancias cuando no están ocupadas. Es necesario adaptar los tiempos de funcionamiento del sistema a los horarios de ocupación.  En función de las características del edificio puede ser necesario programar el encendido del sistema una hora antes.

  • Para lograr un máximo aprovechamiento del sistema no se deben cubrir o tapar los emisores térmicos.

Otros muchos factores de ahorro están relacionados con aspectos no directamente aplicables al sistema de calefacción sino a los elementos constructivos y  aislantes de los distintos espacios.

El aislamiento de los distintos espacios va a condicionar las necesidades de calefacción ya que parte del calor producido será vertido al exterior por distintos medios.

Entre el 25 y el 30% de las necesidades de calor se deben a las pérdidas de calor que tienen lugar por las ventanas. De esta forma, actuando sobre estos elementos se conseguirán ahorros considerables:

  • Son más eficientes los sistemas de doble cristal o de doble ventana. Reducen a la mitad las perdidas de temperatura.

  • Las carpinterías de las ventanas también son un factor a considerar. Son preferibles las realizadas con materiales de baja conductividad térmica, como la madera, o las construidas con rotura de puente térmico.

  • Es vital reducir las infiltraciones de aire a través de pequeños huecos o rendijas. Se pueden utilizar siliconas, masillas o burletes para su sellado.

  • Por la noche las persianas reducen significativamente las pérdidas de temperatura.

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que la energía más barata es aquella que no se utiliza. Pequeños gestos como  apagar el sistema de climatización durante los viajes de fin de semana o de vacaciones, bajar un grado la temperatura del termostato y utilizar una prenda más de abrigo, o cerrar los emisores de las habitaciones no utilizadas redundan en ahorros considerables de energía, beneficiosos para nuestro bolsillo y también para el medio ambiente que nos rodea.




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