Zaragoza 2008, un ejemplo de eficiencia

Eficiencia energética

Bajo el lema ‘Agua y desarrollo sostenible’, el 14 de junio abrirá sus puertas. Por primera vez en la historia, desde que se inaugurase la primera exposición mundial en Londres en el año 1851, el reto no sólo es abrir las puertas al mundo, sino también promover el cuidado de éste.

Qué mejor momento para concienciar a todos los ciudadanos de la necesidad de cambiar muchos hábitos y preocuparse por el medio ambiente que un evento que prevé acoger a seis millones de visitantes. Tres mil cuatrocientos espectáculos se encargarán de informar a través del entretenimiento, de la necesidad de cuidar nuestro entorno natural.

El monumental complejo se está construyendo bajo criterios de sostenibilidad con el objetivo de compensar todas las emisiones de CO2 que se emitan. Y un sistema informático llamado Vigía se encarga de controlar todos los trabajos, la energía invertida y los residuos y emisiones emitidas, con el fin de subsanarlas al terminar la exposición.

Se calcula que sólo los visitantes, en viajar hasta Zaragoza desde todos los puntos del España, incluso de Europa, emitirán cerca de 150.000 toneladas de dióxido de carbono, a las que hay que sumar todas las que producirán las veinticuatro hectáreas que componen  todo el área temática.

Una cifra muy importante que será compensada con la plantación de 3,5 millones de árboles en los próximos tres años en toda la provincia de Aragón.

Asimismo muchos de los edificios construidos no sólo suponen una sorpresa arquitectónica, sino que han sido diseñados pensando en alcanzar el máximo ahorro energético, El Faro o el pabellón de España son dos ejemplos de ello.

Apenas quedan dos meses para que la fiesta del agua, que bien se podría llamar también la fiesta de la sostenibilidad y la eficiencia energética, comience. ¡No te la puedes perder!

La Expo Zaragoza 2008 abrirá sus puertas el 14 de junio hasta el 14 de septiembre. Cien países participaran, en el caso de España, todas las Comunidades Autónomas han confirmado su presentación, además cientos de organizaciones no gubernamentales que tendrán su espacio en el pabellón de El Faro.

El Faro, el Pabellón de las iniciativas ciudadanas

Tanto por su planteamiento de albergar a organizaciones de la sociedad civil como por su arquitectura apoyada en la eficiencia, se trata una novedad absoluta.

El Faro, Pabellón de iniciativas ciudadanas, no sólo será innovador porqué por primera vez se ofrece la posibilidad a las organizaciones de la sociedad civil de participar activamente en la Expo organizando y gestionando su espacio, sino porqué además, su apariencia arquitectónica, apoyada en los criterios de la eficiencia energética, lo convierten en una iniciativa única en el mundo.

Diseñado por el arquitecto Ricardo Higueras con la colaboración de la Fundación Ecología y Desarrollo, el pabellón tiene la apariencia de un cántaro cerámico tradicional que ocupará unos 1.600 metros cuadrados y se integrará con la vegetación de los meandros del Soto de Ranillas.

El Faro se está construyendo en tres materiales orgánicos, paja, barro y madera certificada. Tres elementos que mantienen el carbono retenido e impiden su expulsión a la atmósfera.

Además, tanto la paja como el barro pueden recuperarse en un 90% bien para una nueva construcción, bien para devolverla a la tierra, con el beneficio de que la materia orgánica supone mayor fertilidad para los suelos, más retención de humedad y como consecuencia de ello mejores cosechas.

Y no sólo en su construcción es eficiente El Faro, el edificio está planteado para que durante su apertura al público tenga un funcionamiento sostenible. El objetivo es un uso del 0% de energía fósil (carbón, gas natural, petróleo), sustituyéndola por la refrigeración a través de un pozo de agua y creando la ventilación gracias a sistemas naturales.

El Pabellón de la iniciativa ciudadana se presenta como “un espacio que pretende ser una voz reivindicativa en la que se combine el espíritu de denuncia y la presentación de propuestas alternativas”. Por el momento observar paso a paso su proceso de construcción resulta realmente interesante.

“El que se niega a escuchar a las ong’s, se niega a escuchar la voz del porvenir”             Víctor Viñuales
Director de Ecología y Desarrollo de Ecodes y miembro del Consejo Asesor de la Expo 2008.

Víctor Viñuales es Director de Ecología y Desarrollo de Ecodes, una entidad dedicada a la construcción de un desarrollo sostenible y que ha participado activamente en el Consejo Asesor de la Expo 2008. Desde su puesto en una organización que promueve la generación y puesta en marcha de alternativas ecológicamente sostenibles, socialmente justas y económicamente viables, Viñuales nos habla sobre El Faro, el Pabellón de las iniciativas.

Explica Víctor que la idea de llamar a este pabellón El Faro nació del planteamiento de ver a las ong’s como tales, “en la mayoría de las ocasiones las ong’s han señalado el porvenir, por ejemplo, hoy en día vemos en el paisaje español muchos molinos eólicos, si bien es verdad que han sido los gobiernos los que se han encargado de aprobar este sistema de energía, fueron las ong’s las que primero hablaron de ello y motivaron su utilización”.

Se puede definir a una ong como una organización voluntaria de personas que busca unos fines y objetivos comunes y que se une para alcanzarlos, “los faros señalan a los navegantes cuál es el camino indicado, las ong’s han funcionado siempre así, desde la sanidad pública hasta el voto femenino, la mayoría de los grandes avances han nacido de movimientos de este tipo y quien se niega a escuchar a las ong’s, se niega a escuchar la voz del porvenir”, explica Viñuales.

Construido con barro, paja y madera siguiendo criterios de eficiencia energética y sostenibilidad, El Faro no sólo supone una innovación por dar cabida, por primera vez, en una Expo a organizaciones no gubernamentales, sino porque “aprendiendo del pasado estamos construyendo el futuro”, comenta Víctor.

“La apuesta bioclimática de este pabellón es lo que podríamos definir como retroinnovación, de cómo deberíamos mirar hacia el futuro, innovando, buscando el desarrollo, pero sin dejar de pensar en esos materiales que de forma tradicional son buenos en si mismos”.

“Muchas veces no nos damos cuenta de la sabiduría que la tradición trae consigo. De alguna forma el desarrollo sostenible y la eficiencia energética tienen que ir de la mano de la naturaleza, con aprovechar lo que esta nos da y no torcerle el brazo”.

España a la cabeza de la sostenibilidad

Como no podía ser de otra manera el Pabellón de España es otro modelo de eficiencia energética y sostenibilidad, capaz de llegar a ahorrar hasta un 70% de energía.

El arquitecto Francisco Mangado, autor de entre otras obras, el Palacio de Congresos y el Auditorio de Navarra, en colaboración con el Centro Nacional de Energías Renovables, ha sido el encargado de diseñar el edificio.

Inspirándose en los típicos bosques de chopos que bordean las riberas del Ebro, el pabellón está siendo construido con materiales respetuosos con el medio ambiente, en su gran mayoría autóctonos, para evitar gastos energéticos de transporte,  y  su planteamiento pretende ofrecer confort y bienestar a todos sus visitantes a través del uso de energías renovables.

Un bosque creado a través de pilares y volúmenes de vidrio que creará en su interior un microclima basado en la fusión del agua y el aire, que rebajará o aumentará la temperatura sin consumir apenas energía.

Dentro de su diseño bioclimático cabe destacar su cubierta energética capaz de generar sombra tanto al edificio como al área que le rodea, reduciendo la entrada del calor del verano en el interior.

Una cubierta ideada como un gran contenedor de energías renovables, en este caso solar térmica y fotovoltaica, que, además, será capaz de regular la ventilación y la iluminación al abrirse estratégicamente para favorecer el paso de la luz natural.

Suponen también una importante novedad los “soportes generadores de microclimas”. Por su porosidad y resistencia, así como por el escaso daño ecológico que supone, la cerámica ha sido el elemento elegido para su construcción.

En verano, a través de un sistema de goteo se humedecerán los soportes, el agua se evaporará y absorberá el calor del aire. Se trata de un sistema similar al de los botijos para mantener el agua fría. En invierno, el viento del norte, denominado Cierzo, al pasar por los soportes absorberá el calor del agua que desciende por estos y de este modo aumentará la temperatura.

Y por si eso fuera poco, en la misma cubierta se colocarán paneles fotovoltaicos para que el mismo pabellón sea capaz de generar su propia energía.

Construir el Pabellón de España bajo criterios de eficiencia energética es, sin duda, la mejor manera de dar ejemplo y colocar a nuestro país como un abanderado en la sostenibilidad medioambiental.