Una caldera es un intercambiador de calor en el que la energía se aporta generalmente por un proceso de combustión, o también por el calor contenido en un gas que circula a través de ella.
En ambos casos, el calor aportado se transmite a un fluido, que se vaporiza o no, y se transporta a un consumidor, en el que se cede esa energía.
La estructura real de una caldera dependerá mucho del tipo que sea. No obstante, de forma general, podemos describir las siguientes partes:
Quemador: sirve para quemar el combustible.
Hogar: alberga el quemador en su interior y en él se realiza la combustión del combustible utilizado y la generación de los gases calientes.
Tubos de intercambio de calor: el flujo de calor desde los gases hasta el agua tiene lugar a través de su superficie. También en ella se generan las burbujas de vapor.
Separador líquido-vapor: es necesario para separar las gotas de agua líquida en suspensión en la corriente de vapor.
Economizador: es un equipo de intercambio de calor para precalentar el agua líquida con los gases aún calientes, antes de alimentarla a la caldera.
Chimenea: es la vía de escape de los humos y gases de combustión después de haber cedido calor al fluido.
Carcasa: contiene el hogar y el sistema de tubos de intercambio de calor.

Calor sensible es el calor que se emplea en variar la temperatura de un cuerpo, en este caso agua o fluido térmico. Está relacionado con el calor específico, que en caso del agua líquida es de 1kcal/kg ºC.
Calor latente es el calor empleado en producir un cambio de estado en un cuerpo, como por ejemplo la vaporización del agua, cuyo calor latente de vaporización es de 540kcal/kg (a 100ºC).
El hidrógeno contenido en los hidrocarburos produce agua en la combustión, que debido a las altas temperaturas del proceso, pasa inmediatamente al estado vapor.
CH4 + 2 O2 2 H2O (vapor de agua) + CO2 + calor


Los humos que se generan en la combustión atraviesan las distintas partes de la caldera cediendo su calor y reduciendo su temperatura hasta evacuarse al exterior por la chimenea.
Los economizadores y los recuperadores de calor de los humos tienen como objetivo la reducción de la temperatura de los humos, dentro de límites admisibles, para que cedan su calor a un fluido, precalentándolo.
Son intercambiadores de calor, generalmente formados por paquetes tubulares.
Cualquier sistema de recuperación del calor de los humos representa una sensible mejora en el rendimiento y una economía en el gasto de combustibles.
La mejora de rendimiento de la caldera que se produce por la instalación de un recuperador del calor de los humos oscila, normalmente y según los casos, entre el 1% y el 5% aproximadamente.
Las pérdidas por los humos que salen por la chimenea son las más significativas en las calderas, del orden del 5% al 15%, según los casos.
Las calderas se pueden clasificar en calderas térmicas y calderas eléctricas. Las calderas térmicas pueden dividirse a su vez en tres grupos:

Estas calderas son diferentes según que el combustible sea carbón o un combustible líquido o gaseoso.
En ambos tipos los gases de combustión son obligados a pasar por el interior de unos tubos que se encuentran sumergidos en el interior de la masa de agua.
Todo el conjunto, agua y tubos de gases, se encuentra rodeado por una carcasa exterior.
Los gases calientes al circular por los tubos ceden el calor sensible, el cual se transmite a través del tubo pasando al agua, que se calienta, al mismo tiempo que la parte del agua más próxima a los tubos se vaporiza.
La presión de trabajo no excede de 29kg/cm2 y la máxima producción de vapor suele ser del orden de 25t/h.
En función del combustible, se distinguen dos tipos de calderas pirotubulares:
a. Calderas pirotubulares de carbón. Las calderas diseñadas para quemar carbón tienen un hogar amplio donde, por lo tanto, se originan pérdidas importantes de calor por convección y radiación, siendo imprescindible un buen aislamiento en el hogar. Estas calderas se pueden utilizar también para la combustión de otros combustibles sólidos.
b. Calderas pirotubulares para combustibles líquidos o gaseosos. Se diferencian, básicamente, de la anteriores en el tamaño y/o la situación del hogar. A su vez pueden ser de dos tipos:
Normalmente en la industria se utilizan las calderas de vapor acuotubulares funcionando a presiones inferiores a 64kg/cm2 y temperaturas inferiores a 450ºC.
La diferencia principal entre este tipo de calderas y las pirotubulares es el modo en que circulan los fluidos por el interior. En el caso de las acuotubulares, es el agua o la mezcla agua-vapor la que circula por el interior de los tubos, circulando los gases entre éstos y la carcasa exterior. En las calderas pirotubulares ocurre al contrario.
Haciendo referencia a calderas con capacidades de vaporización desde 3t/h hasta 100t/h, se pueden distinguir dos tipos:
a. Calderas acuotubulares compactas
b. Calderas acuotubulares no compactas
En ellas el lecho de partículas de carbón y caliza se encuentra en suspensión en la corriente de gases de combustión, comportándose todo el conjunto como un fluido.
Son capaces de reducir en un 95% las emisiones de SO2 gracias a la caliza, y también las de NOx, por ser la temperatura de combustión de unos 850ºC.
Pueden clasificarse en tres tipos:
Las calderas compactas son más baratas en coste inicial que las acuotubulares para la producción de vapor de hasta 25t/h. En condiciones óptimas y a la máxima carga, pueden alcanzar un rendimiento de hasta el 90% o más, superior normalmente al de las calderas acuotubulares.
En la mayor parte de las industrias, el vapor presurizado es la forma de transporte y distribución de energía calorífica a las distintas partes de la planta. Por ello, la generación de vapor en calderas es una operación muy importante.
Las aplicaciones de las calderas de vapor son muy numerosas, y su empleo en los diferentes sectores industriales es muy extendido.
| Aplicaciones industriales de las calderas | ||
| Madera | Detergentes | Papel y cartón |
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| Corcho | Muebles | Textil |
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| Betunes y asfaltos | Caucho | Química |
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| Curtido | Conservera | Alimenticia |
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| Hostelera | Metalurgia | Plásticos |
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Se resumen a continuación una serie de recomendaciones prácticas que indican una pauta de actuación, encaminada a optimizar las actividades de mantenimiento y conservación en las calderas para generación de energía en plantas industriales:
1) Reducción de las pérdidas de calor:
2) Mejora del rendimiento y del funcionamiento:
Funcionamiento correcto de las calderas, comprobando, especialmente, los siguientes parámetros:
Funcionamiento correcto de los quemadores, prestando especial atención a los siguientes aspectos:
Regulación y control de los sistemas comprobando su buen funcionamiento, especialmente en lo concerniente a:
Información complementaria: Ver Catálogo Generación de Vapor y Catálogo Calderas de Vapor.