El calor es una energía en tránsito. Según el segundo principio de la termodinámica, éste pasa espontáneamente de los cuerpos de mayor temperatura a los de menor temperatura.
Un intercambiador es un equipo en el cuál se produce dicha transferencia de calor, de un fluido o foco caliente a otro menos caliente de forma interesada y controlada.

Aunque hay tres tipos posibles de transmisión de calor (conducción, convección y radiación), en los intercambiadores se realiza sólo por conducción y convección.
Son intercambiadores de calor: los radiadores de calefacción, cualquier caldera, el condensador de una máquina frigorífica, etc.
La transmisión de calor por conducción (Q) es inversamente proporcional al espesor del cuerpo que atraviesa (e) y directamente proporcional a la diferencia de temperaturas (T1-T2), a la superficie del cuerpo (S) y a una constante (K) denominada "conductividad térmica".


Algunos valores de la conductividad térmica de los materiales habitualmente utilizados son:
| Conductividad térmica de distintos materiales | |
| Materiales | Coeficiente "K" |
| Acero inoxidable | 16,3 W/m2 ºC |
| Hierro | 63,0 W/m2 ºC |
| Cobre | 386,0 W/m2 ºC |
Como se desprende de estos valores, el cobre puede intercambiar (en las mismas condiciones) 23,7veces más calor que el acero inoxidable. Esto implica menor superficie de intercambio y menor tamaño del intercambiador.

En la transmisión por convección tiene lugar un desplazamiento de materia o mezcla turbulenta, que puede ser forzada (por bombas, ventiladores, etc.) o natural si se da de forma espontánea por diferencia de densidades. En la Fig.3 se dan ambos tipos de convección, la circulación del agua del circuito primario es forzada por la bomba, la mezcla turbulenta en el acumulador y la circulación del agua por el circuito secundario se origina por diferencias de densidades (efecto termosifón).
Se define como la razón entre la transferencia de calor lograda en un intercambiador de calor y la máxima transferencia posible, si se dispusiera de un área infinita de transferencia de calor.
Los más utilizados son el agua, el agua sobrecalentada, el aire, el aceite y los refrigerantes. Las características de uno u otro determinan en muchos casos el intercambiador a elegir. Entre ellas se pueden citar la temperatura y presión de trabajo, su posible cambio de fase, el calor específico, la viscosidad, la densidad, el peso específico, conductividad térmica, entalpía, partículas en suspensión, etc.
Según la forma de transmisión del calor, los intercambiadores pueden ser:
Cuando existe una mezcla de fluidos (convección), donde el agua caliente se enfría al pulverizarse y ponerse en contacto con el aire frío (como ocurre en las torres de refrigeración).
Cuando no hay posibilidad de mezcla entre los fluidos (los más habituales). La transferencia de calor se realiza a través de una superficie.
INTERCAMBIADORES ALTERNATIVOS
En este caso los fluidos pueden recorrer un mismo espacio de forma alternativa, habitualmente se emplea para intercambio térmico aire-aire
Intercambiadores rotativos de aire-aire
Es un tipo de intercambiador alternativo, de gran superficie y forma cilíndrica, que puede intercambiar calor sensible y latente entre los dos flujos.
Dicha superficie puede constar de tramas metálicas, o de espuma o de fieltro.
El control de intercambio de calor se efectúa variando la velocidad de rotación.
La eficiencia alcanza valores de 60% mínimo hasta un 80% o un 85% máximo para flujos en contracorriente, para flujos paralelos el valor baja hasta la mitad.
INTERCAMBIADORES DE SUPERFICIE
Los fluidos también pueden ocupar distintos espacios separados por una superficie. En este caso, de acuerdo con la dirección relativa de los flujos, se pueden clasificar como de flujos paralelos o de flujos cruzados. A su vez si es de flujos paralelos, éstos pueden tener el mismo sentido de circulación (equicorrientes) o sentido contrario (contracorriente). Los intercambiadores de flujos paralelos se suelen emplear en los intercambios térmicos líquido-líquido, los de flujos cruzados entre líquido-gas.
El intercambiador de flujos a contracorriente permite calentar el fluido frío a una temperatura mayor que la de la salida del fluido caliente y a una mayor velocidad de transmisión.
Los intercambiadores indirectos, de superficie, y de flujos paralelos a contracorriente son con diferencia los más utilizados. Existe, a su vez, gran diversidad en sus formas de construcción y materiales empleados:
Intercambiadores estáticos de aire-aire
Se trata de un intercambiador metálico, (generalmente de chapa galvanizada o aluminio anodinado) o plástico reforzado con fibra.
Los flujos de aire son en contracorriente o cruzados. Esta última disposición permite una mejor disposición de los conductos, mientras que la primera permite mayor transferencia de calor.
Cuando la temperatura de uno de los dos flujos sea inferior al punto de rocío de la otra, se produce una peligrosa condensación, cuyos efectos pueden dar lugar a corrosión y formación de hielo.
El valor de la eficiencia suele estar comprendido entre 40% al 60% de calor sensible.

Intercambiador de placas
Es de más reciente uso, pero se está imponiendo en todos los campos en los que se necesita un intercambio térmico. Las placas suelen estar construidas de acero inoxidable, (llegando a utilizarse el titanio como aleación de acero) y pueden ser soldadas o ser desmontables
Intercambiadores multitubulares
También se llaman de tubo y carcasa. En ellos, uno de los fluidos circula por el interior del haz tubular, transmitiendo calor a otro fluido confinado entre el haz tubular y la carcasa.
Pueden trabajar con flujos en contracorriente y en equicorriente. Suelen estar construidos con tubos de acero inoxidable o cobre y carcasa de acero negro o galvanizado.
Para mejorar el intercambio de calor favoreciendo las turbulencias, los tubos pueden tener distintas formas (los más empleados son los tubos corrugados, aleteados o dentados).
También se emplean los Intercambiadores de tubo en tubo, muy utilizados como condensadores de máquinas autónomas de aire acondicionado. Se trata de dos tubos concéntricos por los que circula los fluidos en contracorriente.
Los intercambiadores más utilizados son los indirectos, de superficie y de flujos paralelos a contracorriente.
Los intercambiadores de calor tienen múltiples aplicaciones siempre referidas al intercambio térmico entre dos o más fluidos. Entre sus aplicaciones cabe destacar:
En el sector residencial son equipos imprescindibles en el campo de la climatización y obtención de A.C.S.
El calor residual del aire de retorno cuya procedencia es la ventilación del edificio, se emplea para precalentar el aire de impulsión mediante recuperadores. Los más utilizados son los estáticos y los rotativos de aire-aire.
Estos dispositivos de recuperación de calor son siempre obligatorios en los subsistemas en los que el caudal de aire exterior es superior a 3m3/s, salvo cuando su régimen de funcionamiento sea inferior a 1.000 horas anuales.
El agua evacuada en las purgas de calderas de vapor, está a elevada temperatura. Instalando un depósito de expansión se separan la fase líquida y la fase vapor. Mediante la instalación de un recuperador, normalmente de placas por su mayor facilidad de limpieza, se aumenta la temperatura del agua de reposición.
Se puede recuperar, tanto el calor sensible como latente, de los gases producto de la combustión. Los economizadores, se utilizan, fundamentalmente, como precalentadores, tanto del agua de alimentación, (en el caso de un generador de vapor), como del agua de retorno en un generador de fase líquida o del aire necesario para la combustión.
Tienen limitaciones dependiendo del tipo de combustible, según su contenido en azufre y poder calorífico inferior. Los materiales empleados deben presentar gran resistencia a la corrosión y a las altas temperaturas.
Los intercambiadores utilizados son, habitualmente de tubos y aletas. El agua circula por ellos y son atravesados por los humos a contracorriente cruzada.
La forma habitual es la instalación de un segundo condensador condensado por agua. El primero, condensado por agua o aire, funciona solo en régimen de producción de frío, el segundo en régimen de recuperación de calor. La aplicación más normal es la producción de ACS ya que en periodo de verano no suele existir otras aplicaciones. Esto conlleva el ahorro energético de no tener funcionando los ventiladores, si es condensado por aire, o de las torres de refrigeración y las bombas del circuito si es condensado por agua.
Si el intercambiador se sitúa antes del condensador, en la descarga del compresor, la temperatura del agua obtenida es mayor aunque el calor recuperado es mucho menor.
Un edificio de oficinas dispone de un sistema todo-aire con bomba de calor para compensar únicamente las cargas debidas a ventilación.
El caudal de aire necesario equivale a WS=20.000kg/h. Siendo igual el caudal de aire de extracción que el de impulsión, y constante a lo largo del año.
Después de un estudio climatológico anual de la localidad se determina la carga debida a ventilación, y esta correspondería a un funcionamiento de 1.200h en invierno y 800h en verano con las siguientes condiciones medias del aire:
| Condiciones interiores | Condiciones exteriores | Condiciones después intercambio | |
| Verano | 24ºC 50% HR |
32ºC 70% HR |
26,1ºC 67% HR |
| Invierno | 22ºC 36% HR |
-2ºC 90% HR |
15,8ºC 34% HR |
| Consumos de energía | ||||
| Sin recuperador | Con recuperador | Rendimiento entálpico | Ahorro energético | |
| Verano | 9,1 kcal/kg | 3,60 kcal/kg | 60 % | 5,5 kcal/kg |
| Invierno | 7,6 kcal/kg | 2,66 kcal/kg | 65 % | 4,94 kcal/kg |
| Necesidades y ahorros energéticos | ||||
| Tiempo (h) | Carga total | η la bomba de calor | Ahorro total | |
| Verano | 800 | 16.000.000kg | 2,2 | 51.162,8 kWh |
| Invierno | 1.200 | 24.000.000kg | 1,8 | 76.589,14kWh |
| Viabilidad económica | ||||
| Ahorro monetario (0,10 €/kWh) | 5.116€ + 7.659€ | 12.775€ | ||
| Coste de la instalación | 40.000€ | |||
| Periodo de retorno | 3,1 años | |||