Los sistemas de control de regulación de velocidad, o variadores de velocidad, son dispositivos que permiten controlar a voluntad la velocidad de funcionamiento de los motores de corriente alterna.
Los variadores de velocidad son mecanismos electrónicos que permiten variar en forma continua la velocidad y el par de los motores asíncronos trifásicos, convirtiendo la frecuencia y tensión de la red en magnitudes variables.
El uso de reguladores de velocidad permite mejorar el rendimiento de los motores, ajustando su funcionamiento al par y velocidad que requiere la aplicación en cada momento.
De esta manera se proporciona un ahorro energético importante.
Es un sistema con el que se pretende, por medio de una serie de algoritmos de control, que un determinado parámetro ajuste su valor en todo momento a una consigna de referencia. También se puede llamar sistema de control. Un sistema de control puede ser:


El valor del ahorro energético que se consigue con la instalación de reguladores de velocidad depende del tipo de aplicación de que se trate en cada caso, dado que no en todos los casos la carga acoplada al motor presenta el mismo par resistente.
La cuantía del ahorro energético dependerá fundamentalmente en cada caso de como varía con la velocidad el par resistente ofrecido por la carga.
Cuanto mayor sea la caída del par con una disminución de la velocidad, menor será también la potencia requerida y mayor el ahorro energético derivado del uso de la regulación electrónica.
A continuación se muestran los cuatro casos típicos de carga que se pueden encontrar en las aplicaciones industriales de los motores.
El par es independiente de la velocidad conservando el mismo valor cualquiera que sea la velocidad. La potencia será por tanto proporcional a la velocidad.
A este tipo de carga pertenecen aplicaciones como ascensores, montacargas, puentes grúa, cintas transportadoras, máquinas herramientas con fuerza de corte constante o laminadoras.
En este tipo de aplicaciones el par resistente varía proporcionalmente con la velocidad, siendo la potencia proporcional al cuadrado de la velocidad.
Un típico ejemplo de este tipo de aplicaciones son las máquinas de tratamiento de papel y las máquinas de pulir.
El par de carga es en estos casos proporcional al cuadrado de la velocidad y la potencia proporcional al cubo de la velocidad.
Es característica del accionamiento de ciertas máquinas hidráulicas: bombas centrífugas, ventiladores, compresores y soplantes centrífugos.

Los ahorros más importantes se darán en estas aplicaciones, donde la potencia demandada disminuye de forma importante con pequeñas disminuciones de velocidad.
El par es inversamente proporcional a la velocidad.
Es típico de máquinas herramienta con avance constante: tornos, máquinas bobinadoras, fresadoras, etc.
Los componentes principales de un sistema de control de velocidad son los siguientes:

La variación de velocidad se basa en la transformación de energía eléctrica a la frecuencia de la red eléctrica a frecuencia variable, utilizando para ello dispositivos de electrónica de potencia.
El convertidor es el elemento principal dentro de los reguladores de velocidad.

Los distintos tipos de convertidores existentes se caracterizan por el tipo de inversor utilizado, existiendo:
La siguiente tabla muestra las características generales de los inversores:
| Características generales de los inversores | ||||
| VSI | CSI | PWM | PWM control por I | |
| Armónicos en red y motor | Grandes | Grandes | Pocos, red onda cuadrada | Pocos, red onda cuadrada |
| Factor de potencia en red | Malo | Malo | Bueno | Bueno |
| Coste total equipo | Alto | Alto | Alto | Alto |
| Cuadrantes de trabajo | 2 | 4 | 2 | 2 |
| Eficiencia | Medio | Buena | Buena | Buena |
| Facilidad de mando y control | Simple | Simple | Complicada | Complicada |
| Robustez | Alta | Muy alta | Media | Media |
La tecnología más utilizada en el mercado es la basada en inversores PWM, dependiendo también de la aplicación a que vaya destinado.
Las características que debe cumplir el regulador vendrán definidas por la precisión y prestaciones requeridas para el accionamiento de la aplicación, y, por tanto, determinará el tipo de control a realizar.
Los sistemas de control de velocidad de motores de inducción se clasifican en tres tipos:
A continuación se tratan algunas aplicaciones de las más comunes dentro de la industria, comparando el uso de variadores electrónicos de frecuencia con otros sistemas de regulación o el trabajo sin reguladores y explicando como se produce el ahorro energético en cada caso.
Es una aplicación muy susceptible de ser regulada por variadores electrónicos de frecuencia ya que normalmente se producen ahorros de valor considerable.
Existen cuatro maneras distintas de realizar la regulación del caudal:
Se estrangula la salida de la bomba, produciendo una mayor resistencia al paso de fluido, introduciendo una pérdida adicional a la instalación. La bomba tiene que generar una mayor presión en el caudal, no pudiendo llegar a bombear el caudal nominal. Esto hace que el sistema solicite una energía de bombeo bastante superior a la requerida por el sistema, resultando en un bajo rendimiento de la instalación.
El by-pass es un tubo de realimentación que devuelve parte del caudal al depósito desde el cual se bombea, regulando así el caudal que llega a la instalación. Es el método menos eficaz, energéticamente hablando.
En este caso, al variar la velocidad varía la curva característica de la bomba. Al disminuir la velocidad, disminuyen a la vez la altura manométrica y el caudal, consumiéndose solo la potencia necesaria. Es el método más eficaz energéticamente.

Existe también la alternativa de regular el caudal mediante arranques y paradas de la bomba, de forma que el caudal medio se ajuste al requerido. Su uso es restringido debido a que es muy perjudicial tanto para el motor como para el resto de la instalación, debido principalmente a los golpes de ariete. Se produce un pronto envejecimiento de la instalación, bajando su eficiencia y elevando costes.
En la siguiente figura se muestra una gráfica comparativa de la potencia consumida con la regulación electrónica de velocidad frente a los sistemas de regulación tradicionales:

Al igual que las bombas, se trata de equipos habituales en la industria en los que resulta muy ventajosa la aplicación de variación electrónica de velocidad, produciendo ahorros energéticos importantes.
Existen las siguientes formas de regulación de velocidad:
Es el método con peor resultado energético. El cierre de la persiana produce una mayor resistencia al paso de fluido, introduciendo una pérdida adicional a la instalación. Se tiene que generar una mayor presión en el caudal, no pudiendo llegar a suministrar el mismo caudal. Esto hace que el sistema consuma una energía mayor que la estrictamente necesaria, resultando en un bajo rendimiento de la instalación.
Los álabes del ventilador tienen una posición variable, facilitando o entorpeciendo el paso de fluido y regulando así el caudal suministrado. No se suele utilizar debido a que es una solución mucho más cara, constructivamente, que el empleo de persianas y que requiere mayores costes de mantenimiento.
El caudal se regula ajustando la velocidad del motor a la requerida por el sistema, reduciéndose considerablemente la potencia consumida respecto a las opciones anteriores que trabajaban en todo momento con un sistema sobredimensionado. Se trata, por tanto, de un sistema mucho más eficiente energéticamente.
La siguiente figura muestra las diferencias que puede haber entre las potencias consumidas por los distintos tipos de regulación:

Las cintas transportadoras son de los elementos más abundantes en toda la industria. Son mecanismos con par constante con la velocidad, variando la potencia linealmente con la velocidad.
Cuando se tiene una cinta de carga variable, si se mantiene la velocidad constante la potencia demandada va desde el 50% en vacío al 100% en plena carga. Utilizando la regulación de velocidad se pueden reducir las potencias demandadas reduciendo las pérdidas de rozamiento, que son proporcionales a la velocidad. Se busca el ajustar la velocidad del motor para que la carga sea siempre el 100%.
La siguiente gráfica muestra como se reduce la potencia demandada al utilizar velocidad variable.

La instalación de un sistema de regulación electrónica de velocidad representa en sí una importante medida de eficiencia energética.
A pesar del coste que supone la inversión en un sistema de ajuste electrónico de la frecuencia para controlar la velocidad de los motores, el desarrollo en precisión y fiabilidad ha alcanzado cotas tan elevadas que el coste inicial se justifica por la mejora sustancial de los resultados y por la bajada de costes debida a la reducción de pérdidas y en mantenimiento.
Algunos factores que determinan la decisión sobre la aplicación de regulación electrónica de velocidad son los siguientes:

La decisión de instalar un regulador de velocidad debe contemplar, además del ahorro energético y la rapidez en la amortización de la inversión realizada, otras ventajas de la regulación de velocidad como la reducción en averías, paradas y costes de mantenimiento o mejoras en la calidad y rentabilidad del sistema productivo.
La instalación de variadores electrónicos de frecuencia ofrece otras mejoras como la compensación del factor de potencia y disminuciones considerables del nivel de ruido generado.