Aterrizar en el aeropuerto ecológico de Islas Galápagos

Eficiencia energética

La compañía Corporación América trabaja en la construcción de un aeropuerto 100% sostenible que ayude al archipiélago a salir de su estado de riesgo natural. 

El 15 de septiembre de 1835 el Beagle atracó en las un conjunto de islas del Pacífico capitaneado por Robert Fitzroy. A bordo de este buque de investigación viajaba un joven naturalista que encontró en aquellas tierras la que quizás fuera la mejor selección natural del planeta y fruto de su trabajo nació la Teoría de la Evolución.

El naturalista como ya muchos habréis imaginado era el ilustre Charles Darwin y las islas las Galápagos.

Conocidas entre los turistas como las “islas encantadas” por su flora y su fauna, prácticamente imposible de encontrar en otra parte de la Tierra, las islas Galápagos, pertenecientes a Ecuador, fueron nombradas en 1978 como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Sin embargo, si bien estás islas siguen siendo un paraíso natural que cada año recibe a más de 140.000 turistas al año, precisamente esta llegada masiva de visitantes, entre otros factores, han supuesto que desde 2007 haya sido declarada en riesgo.

Tratándose de islas, y más estas que tienen la costa más cercana a casi 1.000 kilómetros de distancia, llegar a ellas es prácticamente imposible si no se hace utilizando como medio de transporte el avión.

Fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando la Marina de Estados Unidos, como punto estratégico para patrullar el Canal de Panamá, construyó en la isla de Baltra el aeropuerto que hasta nuestros días ha sido utilizado como el principal en todo el archipiélago.

Hasta hace pocos años este aeropuerto era como otro cualquiera, sin embargo ahora la compañía argentina Corporación América trabaja en la reconstrucción total de éste con un objetivo fundamental; que se trate de un aeropuerto 100% ecológico.

Con un plazo que dura hasta junio de 2011 y un presupuesto que asciende a los 20,4 millones de dólares, desde el más pequeño detalle hasta el más grande de los aspectos será tenido en cuenta durante la construcción.

El aprovechamiento de las energías renovables y de las condiciones exteriores que rodearan al aeropuerto son los dos factores que Corporación América ha tenido en cuenta para proyectar la terminal.

En primer lugar, y teniendo en cuenta el clima cálido y soleado del que disfrutan las islas durante todo el año, el edificio contará con un techo de 1.350 metros cuadrados sobre los que se instalarán las suficientes placas solares como para abastecerlo de electricidad hasta en un 15% sobre el consumo total.

Una plataforma de turbinas eólicas se encargará, en una segunda fase del proyecto, de suministrar el resto de la energía eléctrica que necesita el aeródromo para funcionar. Y no sólo eso, sino que parte de la energía de este tipo que sobre se aprovechará para abastecer a otras construcciones de Baltra.

Hasta en un 60% se pretende reducir el consumo de energía que el aeropuerto produce anualmente y para ello, además del uso de energías renovables, se pondrán en marcha sistemas más eficientes, como la sustitución de las bandas de recogida de equipaje por “mecanismos de gravedad basado en planos inclinados en los que las maletas se apoyan y resbalan sobre varillas y cilindros giratorios”.

A pesar de tratarse de una provincia ubicada en el ecuador del globo, las Islas Galápagos no tienen un clima húmedo, sino que se la escasez de agua es un problema común. Por ello, además de las placas solares instaladas en el techo, en éste mismo se colocarán sistemas de canalización que captarán el agua que más tarde será utilizada como agua sanitaria. Una decisión que se espera que suponga hasta un 60% de ahorro de agua potable que podrá ser utilizada para su verdadero destino.

Asimismo, y para contribuir a conseguir más litros de agua potable, dentro del proyecto se ha planteado la construcción de una planta desalinizadora que podría llegar a generar hasta 40 metros cúbicos de agua limpia al día.

Climatizar cualquier espacio es una de las necesidades que más consumo energético generan. En el aeropuerto de Islas Galápagos la calefacción no es necesaria, si lo sería en cambio el aire acondicionado, de no ser por el sistema ideado para refrescarlo.

Además de aprovechar la propia brisa del exterior, se construirán diez patios abiertos y protegidos del sol y se harán aberturas verticales en el suelo que permitan la entrada de fresco en el interior del edificio.

El uso de materiales es otra de los factores claves que se han tenido en cuenta en la construcción de este aeropuerto. Para empezar se reutilizará todo lo que sea posible del anterior edificio y cualquier material utilizado contará con el certificado de sostenibilidad que otorga el Consejo de Edificios Verdes en Energía y Medio Ambiente (LEED).

Asimismo, las pistas de aterrizaje serán construidas con hormigón en lugar de asfalto. Una decisión que supondrá reducir la temperatura del edificio entre dos y cinco grados de temperatura.

Y para que todo sea 100% ecológico, qué mejor que evitar que durante la construcción del edificio el daño al paisaje elegido sea el menor posible. Por ello, el grueso de la edificación se construirá en el continente, mientras que en Baltra sólo se llevará a cabo el proceso de ensamblaje.

Un proceso del que además se protegerá al entorno gracias a vallas geotextiles que diminuirán el polvo que los camiones puedan generar al transportar las piezas de un sitio para otro.

Por último y para que no haya ninguna queja que se le pueda hacer al nuevo aeropuerto de las Islas Galápagos, Corporación América ya ha anunciado que ya trabaja en la regulación que impida a cualquier aeronave que no cuente con el certificado “Etapa 3”, aquellos menos contaminante, aterrizar sobre suelo isleño.

Oficinas, hoteles, edificios oficiales, colegios…cada vez son más las construcciones que conforman una ciudad que se levantan y funcionan bajo parámetros de eficiencia energética y respeto medioambiental. Ahora también los aeropuertos lo hacen.