Formación en eficiencia energética

Eficiencia energética

Buscar nuevos sistemas que consuman menos energía, ofrezcan las mismas prestaciones o mejores, que supongan una contaminación menor para el medio ambiente e incluso reduzcan el gasto económico. Son muchas cosas a la vez, pero a día de hoy se han convertido en una de las prioridades de empresas dedicadas tanto al suministro de energía, como a las dedicadas a otros sectores, que intentan mejorar en esta materia. Los departamentos de RSC empiezan a generalizarse en el mundo empresarial.

La eficiencia energética y la sostenibilidad ya son una realidad y como tal su profesionalización empieza a ponerse en marcha en universidades, centros de estudios, academias, etc. Carreras como Arquitectura, Ciencias Medioambientales o distintas ingenierías ya han incorporado en sus programas asignaturas relacionadas. Asimismo, muchas universidades imparten masters y títulos propios especializados en esta materia, que poco a poco genera más puestos de trabajo, según la Fundación Circe, más de  84.000 al año.

Asesorías energéticas, cursos de formación sobre eficiencia, consejos para ahorrar electricidad, gas…son muchas las actividades que desde hace unos años emprenden empresas de cualquier sector.

Su profesionalización era necesaria pues cada vez son más los sectores que reclaman ayuda en este sentido y más especificas las necesidades de cada uno.

“El futuro está en la consultoría energética” – Jaime Sánchez Gallego. Estudiante de Ingeniería Industrial  Escuela Politécnica Superior de la Universidad Carlos III.

 E.C.C.: ¿Cómo se llama tu especialización y en qué consiste?

R: Tecnologías Energéticas, consiste fundamentalmente en el estudio de sistemas energéticos desde el punto de vista de la termodinámica y la mecánica de fluidos. Se hace especial hincapié en máquinas térmicas (motores y turbinas), termodinámica, mecánica de fluidos y en energías renovables (principalmente solar y algo de eólica).

 E.C.C.: ¿Qué te impulsó a elegir esta formación?

R: Desde siempre me ha gustado la termodinámica y la mecánica de fluidos, pero al empezar a trabajar me di cuenta de que el mundo de la energía es apasionante. ¿Sabías que casi cualquier sistema se puede modelar como un sistema termodinámico?

E.C.C.: ¿Qué valor añadido supone a tu formación y en qué medida crees que te ayudará en tu vida profesional?

R: Fundamentalmente entiendes que hay un límite de perfección en los sistemas energéticos, el rendimiento máximo, que no se puede superar pero al que te puedes acercar. Eso es aplicable a casi todo, desde economía hasta desarrollo personal. En la Universidad Carlos III nos dan una formación muy amplia en casi todos los aspectos de la energía, desde las fuentes de energía hasta los sistemas de distribución eléctricos, pasando por los sistemas de una central eléctrica. En definitiva tenemos una formación multidisciplinar.

En un mundo cada vez más dependiente de la energía y en el que nadie quiere renunciar a consumir cada vez más, los ingenieros energéticos estamos ante un gran reto en el que los combustibles fósiles sufren fluctuaciones de precio que afectan en todos los sentidos y hemos de encontrar nuevas fuentes de energía para el futuro, que sean sostenibles a lo largo del tiempo y no contaminantes. Y sobre todo implantar políticas de eficiencia energética a nivel empresarial y también familiar.

Creo que por ser un sector estratégico, tenemos un futuro prometedor.

E.C.C.: ¿Cuál crees que es el futuro de la eficiencia energética en el ámbito profesional?

R: La eficiencia energética es muy bonito sobre el papel. Hemos cometido muchos errores en el pasado, como por ejemplo la mala calida de la construcción en España que hace aumentar el consumo energético debido al aire acondicionado y la calefacción.

El futuro está, en mi opinión, en la consultoría energética a nivel empresarial. Pero lo que en realidad hemos de fomentar es una cultura del ahorro y la vuelta a las buenas costumbres. El principal problema es el “despilfarro energético” a nivel doméstico, porque a nivel industrial se pueden mejorar cosas pero con unos costes altísimos. El trabajo del consultor energético, aparte de fomentar la implantación de sistemas más eficientes, ha de ser el de mejorar las conductas de los consumidores finales de la energía y por ello se han de realizar políticas activas de ahorro energético en las empresas.

Decía un profesor de mi escuela que la energía más limpia es la que no se genera y para eso hemos de consumir menos y mejor.