Nueva York, la ciudad de ciudades ahorra energía

Eficiencia energética

La gran metrópoli estadounidense ha puesto en marcha un gran número de medidas orientadas a ahorrar energía y reducir el impacto medioambiental. Una iluminación más eficiente o construcciones sostenibles son algunas de las iniciativas puestas en marcha. 

Es la ciudad de los rascacielos, de las luces y los neones, de los grandes teatros y los barrios más emblemáticos; es la ciudad de las ciudades. Y ahora Nueva York también es una abanderada de la eficiencia energética.

Si durante la II Guerra Mundial y la crisis del petróleo de los años setenta la ciudad apagó las luces de sus rascacielos como acto de solidaridad y patriotismo, durante los últimos años ha sido todo lo contrario y las noches neoyorquinas han brillado en la oscuridad… quizás demasiado.

Ahora la ciudad estadounidense ha decidido que para brillar no hace falta derrochar, y ha puesto en marcha una serie de medidas orientadas a reducir el impacto medioambiental y el gasto energético y económico que una iluminación excesiva ha supuesto.

Los más de cuatro mil rascacielos que configuran la mayor parte de la ciudad a partir de ahora emitirán una luz más tenue que se irá suavizando a medida que la noche se haga más profunda y sensores de iluminación se encargarán de apagarla cuando todos los empleados terminen su jornada laboral.

Así lo ha establecido el Ayuntamiento de “la ciudad que nunca duerme”, que también acaba de poner en marcha un proyecto destinado a sustituir las farolas tradicionales por cien luminarias LED, más eficientes y respetuosas con el medio ambiente.

Y no sólo en materia de iluminación Nueva York ha decidido mejorar; los rascacielos que conforman el skyline cada vez son más eficientes. Torres como la Condé Nast, también conocida como Four Times Square y en el puesto 130º de los edificios más altos del mundo, o la del Banco de América, en el puesto 13º del mundo y el 3º de Estados Unidos, son un claro ejemplo de que la arquitectura vertical y de dimensiones colosales no está reñida con el ahorro energético.

Este último, por ejemplo, ideada por los arquitectos Richard Cook y Robert Fox, ha conseguido reducir hasta en un 50% el consumo de energía y agua potable. Diseñado como una especie de “pulmón”, el rascacielos filtra el aire viciado procedente de la ciudad, cuenta con varios recolectores de agua de lluvia que es reutilizada, la calefacción se genera a través de energía geotérmica y en lo más alto del edificio hay una turbina de viento que alimenta el generador eléctrico.

A pesar de estar hablando de una de las urbes más concurridas, de mayor desarrollo en la edificación vertical y con un tráfico masivo, Nueva York es quizás la ciudad más eficiente y respetuosa con el medio ambiente de Estados Unidos.

En el país las edificaciones ecológicas son certificadas con el sello “Leed” de liderazgo en Energía y Diseño Ambiental, otorgado por el Consejo de Construcción Verde, una agrupación de los grupos de construcción más importantes que trabajan bajo parámetros sostenibles. Más de diez edificios en Nueva York ya tienen este certificado y la mayoría de los proyectos en construcción más significativos intentarán obtenerlo.

La Torre Hearst, sede corporativa del imperio de comunicación que lleva el mismo nombre y diseñada por Norman Foster, es el primer rascacielos 100% verde de la ciudad. Fue construido usando un 80% de acero reciclado, consume un 25% menos de energía y en su interior sensores se encargan de apagar luces y ordenadores cuando las habitaciones se quedan vacías. Por todo ello, cuenta con la designación Oro dentro del programa Leed.

También el proyecto de reconstrucción del World Trade Center además de ser un emblema de la nueva era, será un modelo de eficiencia. La Torre de la Libertad, uno de los rascacielos previstos, diseñado una vez más por Norman Foster, contará con un sistema de molinos de viento en la parte superior del edificio que generará hasta el 20% de la energía eléctrica que necesitará.