Vigo se mueve a todo gas

Movilidad sostenible

Parte de la flota de taxis de la ciudad pontevedresa funciona con gas licuado como carburante. La iniciativa ha supuesto una reducción de emisiones de CO2 de casi el 90%. Hay ciertas parejas que siempre van unidas. Nos resultaría imposible no asociar la noche con el día, el agua con el grifo o el coche con la gasolina. Sin embargo, hay cosas que comienzan a cambiar. Y es que, como en la vida real, también los elementos sufren divorcios definitivos.

Aquí entra en juego una flota de taxis de la ciudad de Vigo, que se ha desvinculado definitivamente de su pareja de toda la vida. Y es que ya son 18 los taxis que funcionan con gas licuado en vez de petróleo, aunque pronto serán muchos más los que se sumen a esta iniciativa. Las marcas elegidas para poner en marcha el proyecto son SEAT y Skoda.

Carmen Pintado, jefa de Servicio de Transporte de Vigo, está muy satisfecha con los resultados que está teniendo esta experiencia. “Los propios taxistas son los que se van uniendo a este proyecto. Ellos mismos solicitan unirse a la flota ecológica. Están encantados porque les sale mucho más barato y es menos contaminante”. Y es que dentro de la renovación de los coches que los taxistas hacen periódicamente, muchos de ellos han elegido la alternativa que ayuda a sus bolsillos y al medio ambiente.

Aparte del avance sin precedentes que ello conlleva, la utilización de gas licuado supone una reducción del 90% de las emisiones de Co2 a la atmósfera, así como un menor desgaste de los vehículos. Con ello se pretende economizar e incrementar el ahorro de combustible, a la vez que se cuida el medio ambiente. Otra de las ventajas de este nuevo combustible es que se reducen las emisiones de aldehídos y benceno, cancerígenas para el ser humano. El gas licuado disminuye los olores, los humos de aceleración y las vibraciones del motor, por lo que estos vehículos son mucho más silenciosos que los tradicionales. “El objetivo de este programa es conseguir un menor coste y una menor contaminación”, comenta Carmen Pintado, “Aunque el consumo es algo mayor, el combustible es mucho más barato”.

Precisamente uno de los factores determinantes para que los taxistas se hayan subido a este tren es la reducción del precio del carburante, ya que el gas licuado cuesta casi la mitad que la gasolina, lo que se nota considerablemente en sus bolsillos. El uso de este combustible, que se utiliza en estado líquido, puede suponer un ahorro de hasta 25 euros por cada 1000 kilómetros.

Este proyecto, financiado por la Xunta, es pionero en Galicia, aunque ya existía en ciudades como Valladolid, Barcelona o Madrid. La cooperativa de taxistas aspira a seguir contando con el apoyo en las futuras ampliaciones del parque de vehículos que utilizan este sistema. El único problema al que se enfrentan estos conductores es que sólo hay una gasolinera para este tipo de coches en la ciudad, pero se espera que vaya aumentando el número de vehículos y con él el de surtidores. “Por el momento solo hay una gasolinera”, explica Carmen Pintado, “pero han solicitado más y se espera que alguna esté 24 horas abierta”.

Desde Madrid, Repsol ya se ha comprometido a habilitar 24 gasolineras en el centro de la ciudad. Son gasolineras específicas, ya que el gas licuado sólo puede ser usado por coches secuenciales, de motor de 1600cc y 102 cv.